Portfolio con criterio
Los proyectos se clasifican por las categorías que usa la audiencia, no solo por el orden interno del estudio.
Portfolios y webs de arquitectura donde manda la obra, la secuencia y una retícula que deja respirar el proyecto.
La web de arquitectura tiene que dejar respirar la obra sin dejar al estudio sin discurso comercial.
Una web para estudios de arquitectura organiza proyectos, tipologías, concursos, servicios y equipo para que la obra se entienda en contexto. La imagen tiene peso, pero necesita una secuencia, una escala y una información que ayuden a clientes, prensa y colaboradores a valorar el trabajo.
El alcance se define a partir de la decisión que debe facilitar la web, los datos que la sostienen y la operativa que el equipo quiere impulsar.
Los proyectos se clasifican por las categorías que usa la audiencia, no solo por el orden interno del estudio.
Fotografía, planos, datos y relato se combinan para explicar decisiones, no solo mostrar resultados.
El equipo puede incorporar obra nueva con un modelo de contenidos que conserva consistencia y ritmo.
La solución se ajusta a la situación de partida. Estas son las capas que se revisan para aportar valor al encargo.
La web de un estudio no tiene que competir con cada fotografía. Debe construir una secuencia que dé contexto a proyectos, servicios, equipo y escala, y que facilite que el encargo adecuado encuentre al estudio.
En la web de un estudio de arquitectura el trabajo tiene que poder verse grande, en secuencia y sin interferencias. Eso implica decisiones incómodas: menos texto en la ficha de proyecto, menos elementos flotando, tiempos de carga muy cuidados porque las imágenes son pesadas por definición. La tentación de añadir capas de diseño encima de la fotografía es fuerte y casi siempre resta. La web mejor resuelta suele ser la que menos se nota.
Un estudio acumula obra de tipologías, escalas y años muy distintos. Ordenarla solo por fecha esconde el trabajo que interesa enseñar; ordenarla solo por tipología obliga a inventar categorías que no encajan. La solución suele ser mixta y depende de a quién queréis convencer: concursos, promotores privados o administración no buscan lo mismo. Esa decisión se toma antes del diseño y determina toda la navegación.
Un estudio publica varias obras al año y no puede depender del proveedor para cada una. El sistema tiene que permitir subir un proyecto, ordenar las imágenes y publicarlo en media hora, respetando la retícula. Eso se consigue definiendo bien el modelo de contenido, no dando un maquetador libre. La diferencia se ve al año: los estudios que pueden publicar solos tienen la web al día y los demás la tienen congelada en la última entrega.
No. Se seleccionan los que construyen una posición clara, pueden documentarse bien y responden a los encargos que el estudio quiere atraer.
Se diseña la secuencia a partir de las imágenes disponibles y se identifica qué material adicional hace falta para contar cada proyecto con precisión.
El material que ya tenéis y una idea honesta de quién visita la web y con qué duda. En este sector el contenido pesa más que la plantilla, y suele ser lo que marca el calendario.
Se parte de las decisiones que toma vuestro público antes de contactar y se construye la web alrededor de ellas. El alcance sale de ahí, no de una lista de secciones estándar del sector.
Casi siempre, y conviene presupuestarla desde el principio. En este terreno la fotografía propia es lo que diferencia de verdad; el banco de imágenes hace que dos competidores parezcan la misma empresa.
Con los recorridos que de verdad se usan en este sector y en el dispositivo desde el que llegan, que suele ser el móvil y con prisa. Se revisan también los datos que hay que mantener al día.
Por consultas mejor preparadas: gente que llega sabiendo qué ofrecéis y preguntando lo que toca. Ese es el indicador que nota el equipo antes que cualquier gráfica.
Queda resuelto quién actualiza qué y con qué frecuencia, porque en este sector el contenido caduca. Si hace falta, se acuerda un seguimiento por temporadas.
Los casos muestran cómo se traduce el trabajo en una situación real.






Una conversación breve permite concretar el encaje, las decisiones necesarias y el siguiente paso.